Boris Dedoff Cresta – Consultor en Comunicación Política Digital

¿Es cierto que el desbloqueo beneficia solo a las estructuras tradicionales?  Si seguimos haciendo campaña de la misma forma, es la verdad. Si cambiamos, la historia puede ser diferente.

Fuera de los partidos tradicionales, ahí donde la estructura es más débil y se apela al voto consciente, se han cometido errores de estrategia y comunicación que han costado espacios importantes.

Cambiaron las reglas del juego, pero no cambió el objetivo principal: sumar votos a la lista. El voto preferencial da un alivio emocional al votante de que puede elegir, pero la democracia sigue cautiva en las listas cerradas y el sistema D’Hondt.

Dispersión y Canibalización

Miles de campañas personalistas, mucha dispersión, eso es categórico. Pero habiendo tanta campaña, por qué las listas no sumaron? Por primera vez, el elector podía elegir a su candidato de preferencia. Sin embargo, los equipos perdieron el control de sus candidatos. Con la obsesión de encabezar sus listas, dedicaron muchas energías en canibalizar los votos de los demás candidatos. Se perdió de vista al candidato más importante: La Lista. Es la lista la que gana los curules, el voto preferencial meramente cambia el orden. En vez de sumar votos por fuera, muchos candidatos conspiraron contra sus compañeros de lista para sacarles sus votos preferenciales. El objetivo era otro. El resultado en algunos casos es el fracaso. El voto preferencial no suma.

Miles de Campañas no Comunican Nada

En pocos casos se vió una campaña eje que comunique efectivamente la lista de concejales. Las más perjudicadas fueron las listas independientes que no contaban con el refuerzo de una campaña a intendente. Algunas organizaciones políticas dejaron a sus candidatos a la deriva, cada uno con una campaña distinta. Lo barato cuesta una derrota. De esta multiplicidad de concejales no se percibió una narrativa fuerte, convincente, un discurso que decisivamente afecte la opinión pública. La cacofonía de campañas creó un desorden comunicacional. La saturación fue tal que el público solo deseaba que las elecciones terminen para que se acaben las campañas. Demasiadas opciones, falta de comunicación del sistema desbloqueado, confusión con las máquinas de votaciones: el indeciso quedó aún más indeciso, confundido y saturado.

Los candidatos solos no ganan

Basándose en la naturaleza “personalista” de la campaña (esto fue el gran engaño, porque al final el voto contó netamente para la lista), las organizaciones en muchos casos dejaron a los candidatos manejar sus propias campañas y presupuestos, sin dirección ni estrategia desde los partidos o alianzas. Muchas campañas de bajo presupuesto, con candidatos en algunos casos sin equipo propio, sin preparación ni asesoramiento correcto. Se pensó que cada candidato sumaría, pero ¿Sumaron, o restaron? 

Es la Segmentación, estúpido

Se perdió una gran oportunidad de utilizar cada campaña individual para apuntar a segmentos específicos. No se vió correctamente el escenario electoral desde un principio y se dejó que los candidatos de las mismas listas compitan entre sí.  La estrategia ideal asignaría a cada candidato un nicho del electorado al cual apuntar, captar la mayor cantidad de votos de cada nicho y así correctamente sumar.

¿El desbloqueo no le gusta? No importa… al elector le encanta

Todas estas complicaciones son únicamente para las organizaciones políticas y los políticos. Al elector no le importa ni le interesa cómo nos organicemos y hagamos las campañas, solo quiere elegir,  y al elector le encanta la posibilidad de elegir al candidato de su preferencia. Queda a nuestra cuenta: los políticos, consultores, estrategas y activistas, cautivar y enseñar al elector cómo y a quién elegir.

El votante Tradicional eligió dentro de su partido

Por primera vez, el Colorado o Liberal pudo elegir con listas desbloqueadas. Anteriormente, muchos optaban por otras listas porque no les gustaban los candidatos que encabezaban los partidos tradicionales. Esta vez, se dieron el gusto de votar por su partido y elegir a un candidato de su preferencia. Eso, a sabiendas o ignorando que ese voto preferencial igual sumaba a los candidatos indeseables. Se suma otro desafío para las candidaturas independientes.

¿Qué hacer? Algunas ideas

Seamos estratégicos: Basta de enfrentar a compañeros de lista, campañas desorientadas y candidatos sin capacitación. Trabajemos con una estrategia general de campaña.

Profesionalizar las campañas: Las organizaciones políticas deben invertir en estrategias de campaña generales para las listas, deben trabajar de manera profesional y no dejar a candidatos a la deriva. La campaña debe ser profesional, debe ser planificada, con ejes estratégicos y no lo que a los candidatos se les ocurra.

Segmentar: Muchas candidaturas pueden cubrir muchos segmentos. De nada sirven 2 candidatos con el mismo perfil compitiendo por el mismo electorado en una lista. Que cada candidato sume votos externos a la lista: recordemos, el desbloqueo solo cambia el orden, y es la lista la que gana. Si la lista pierde, tus votos preferenciales no sirvieron para nada.

Capacitar a equipos digitales: Parte de profesionalizar las campañas es capacitar a los equipos digitales. Las campañas digitales hoy en día son las que comunican y ganan votos. Si el objetivo es la victoria, los equipos deben tener capacidades técnicas, presupuesto y dirección estratégica.

Comenzar ahora: La campaña comienza al día siguiente de las elecciones. La imagen, discursos y reputación de los candidatos son marca, comencemos a construir ya. Y si varios candidatos trabajarán juntos, es momento de empezar a construir alianzas constructivas, con objetivos claros y realistas, para no caer en el error de juntarse a meses de las elecciones y terminar compitiendo no con el verdadero adversario, sino con el mismo equipo.